Señor lector, imagínese esta escena: un grupo de vecinos rodeando una antena de 32 metros que está inclinada porque un temporal aflojó la base que la sostenía. Desenroscan tornillo por tornillo para repartísela. La particionan y llevan lo que más les puede ser útil.
Algo similar ocurrió en Matará luego de que el temporal aflojara los hierros de la base de hormigón que sostenía una antena de 32 metros, propiedad de la empresa Telecom. Esta proveía de señal de celular y línea fija a todo el pueblo. La policía informó que quedó inutilizable y hace varias semanas que están incomunicados.
El hecho trascendió recién en los últimos días luego de que la policía del lugar recuperara todos los elementos que fueron sustraídos. Secuestró la antena y quedó ubicada en la dependencia policial a la espera de directivas judiciales y de que la empresa tome una posición al respecto.
La única denuncia que consta por esto es el de una mujer de apellido Argañaráz, quien expuso ante las autoridades el robo de la misma. Apuntó contra los mismos vecinos y esto motivó a que se iniciara el operativo para recuperar lo que se habían robado.
Las autoridades del lugar se comunicaran con la empresa que a la vez mandó dos técnicos para verificar en qué condiciones se encontraba la antena. Éstos habían informado que quedó inutilizable y que había que cambiarla por otra. Fue la fiscal quien ordenó que la exposición se hiciera mediante un “acta de compromiso en sede policial”.
Ellos explicaron que no pueden hacerse cargo, que la antena ya no sirve y hay que reemplazarla. Los pobladores, hasta los mismos que sustrajeron la que había quedado inutilizable, esperan con ansias una nueva antena para tener nuevamente señal en los teléfonos. Roguemos que un nuevo temporal no afloje la base para que tengan que particionarla y llevársela para sus casas.