hace 1 hora - MUNDO
A pesar de a los avances registrados en las últimas dos décadas en marcos normativos y compromisos internacionales, solo el 35 % de la tierra en el mundo tiene derechos formalmente documentados, según el informe ‘Estado de la Tenencia y Gobernanza de la Tierra’, elaborado por Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra (ILC) y el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD, por sus siglas en francés).
El reporte, que se dio a conocer en la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural +20, que se llevó a cabo desde el 24 hasta el 28 de febrero en Cartagena de Indias (Colombia), es fruto de tres años de trabajo, aunque la idea de hacer este análisis mundial se remonta a seis.
"El tema de la gobernanza, de la tenencia de la tierra, hace tiempo que está ocupando un espacio importante en el debate internacional sobre desarrollo", recuerda a DW Francesco Pierri, Oficial de Tenencia de la Tierra de la FAO apuntado a 2012, cuando se aprobaron Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia en el Comité Mundial de Seguridad Alimentaria de la FAO.
La falta de datos, la obtención de los mismos y la falta de una misma metodología para recopilarlos y analizarlos han sido algunas de las dificultades para llevar a cabo el reporte. "Nuestra intención es renovarlo cada tres años, más o menos, y entre uno y otro, estamos pensando hacer unos informes enfocados en un tema específico, como puede ser sobre mujeres rurales, pueblos indígenas, o conflictos", avanza Pierri, también coautor del informe, que apunta a la complejidad de formalización y titulación de las tierras como causas del bajo porcentaje. "Son procesos administrativos muy complicados", asegura.
El informe también advierte sobre la alta concentración de la tierra destinada a la agricultura, que ocupa aproximadamente entre el 37 % y el 38 % de la superficie terrestre total del planeta. Las explotaciones a agrícolas de gran tamaño que superan las 1.000 hectáreas operan en más de la mitad de la superficie agrícola mundial. Por otra parte, el 85 % de los agricultores del mundo gestiona menos de dos hectáreas y apenas del 9 % al 10 % de toda la superficie agrícola del planeta.
"En América Latina y el Caribe, el 10 % del total de los propietarios controla, en promedio, el 68 % de la tierra agrícola. Si se agregan los datos regionales, ese mismo grupo controla alrededor del 88 % del total la tierra para la agricultura" señala a DW Katheryn Sánchez, vocera oficial de ILC. "Esto confirma que América Latina y el Caribe es una de las regiones con mayor concentración de tierra del mundo", recalca, explicando que ello se debe a la falta de aplicación de los marcos normativos.
"Aunque al menos 71 países en el mundo han adoptado desde el 2012 hasta la fecha reformas legales y políticas en temas de tierra, el desafío está en la implementación, en los derechos humanos y en las políticas agrarias", subraya, apuntando a las inversiones de empresas extractivistas en la región. "Están registradas en el extranjero, y eso dificulta saber quién tiene la tierra. Es muy difícil repartir la tierra si no sabemos quién la tiene y la capacidad de los Estados de poder regular o supervisar estas transacciones también se ve limitada", lamenta.
Por otro lado, el reporte indica que, aunque los pueblos originarios y otros titulares consuetudinarios ocupan 5.500 millones de hectáreas (42 % de la tierra mundial), y de esa cantidad, solo 1.000 millones están adjudicadas con derechos claros a los indígenas, lo que pone en peligro a más de un tercio del carbono almacenado del planeta, y a más del 40 % de sus bosques intactos.
"Las tierras que no están necesariamente documentadas, pero sí están habitadas por pueblos indígenas, contienen aproximadamente el 37% del carbono irrecuperable del planeta”, destaca Sánchez. Si en dichos territorios se libera el carbono a la atmósfera debido a la actividad agrícola o ganadera, este no podrá ser reabsorbido por los ecosistemas, de manera que, en lugar de evitar las peores consecuencias del cambio climático, esas tierras van a contribuir a él a causa de a la liberación de dichas emisiones. Por este motivo, la vocera oficial de ILC subraya que "el informe muestra cómo la tenencia segura de tierras para las comunidades es también una manera de luchar contra la crisis climática".
En el caso de América Latina, cerca de un 32 % de la tierra está habitada por pueblos originarios. “Quien controla la tierra es quien va a determinar si la tierra se degrada, si la tierra se conserva y cómo la tierra se usa, y para eso sirve el informe: para brindar luz y cifras, que son tan difíciles de recabar para que esto se entienda”, concluye.
(cp)
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