hace 1 hora - MUNDO
En Cuba, donde las noches recientes han estado marcadas por apagones y largas filas para conseguir combustible, una noticia ha empezado a recorrer la isla y a resonar también entre millones de cubanos en el extranjero: La Habana reconoce que mantiene conversaciones con Washington.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó el 13 de marzo que su gobierno sostiene contactos con funcionarios de la administración del presidente Donald Trump, abriendo la puerta a lo que podría convertirse en uno de los cambios económicos más significativos entre ambos países en más de seis décadas. Las conversaciones —aún en etapas iniciales— llegan en medio de una profunda crisis energética en la isla y de presiones políticas crecientes desde Estados Unidos.
El anuncio de Díaz-Canel se produjo durante una intervención transmitida por la televisión estatal cubana y luego ampliada en una conferencia de prensa. Según el mandatario, las conversaciones buscan “soluciones mediante el diálogo” para las diferencias bilaterales entre ambos países.
Aunque la Casa Blanca no ha comentado públicamente, el reconocimiento oficial de La Habana confirma reportes recientes sobre contactos discretos entre funcionarios estadounidenses y representantes del gobierno cubano. Analistas señalan que, de concretarse, el acuerdo podría representar la apertura económica más importante desde las nacionalizaciones masivas que siguieron a la Revolución cubana de 1959.
En Washington, el presidente Trump ha sugerido que quiere que Cuba “haga un trato”, mientras su administración mantiene presión económica sobre la isla. Esa estrategia busca forzar cambios económicos o políticos que podrían influir en las relaciones comerciales, los viajes de estadounidenses a Cuba y las oportunidades de inversión en la isla.
Las conversaciones ocurren en medio de una de las peores crisis energéticas que ha enfrentado Cuba en años. Díaz-Canel reconoció que no ha entrado combustible al país en más de tres meses, una situación que ha provocado apagones recurrentes y ha afectado la vida cotidiana de millones de cubanos.
El gobierno cubano atribuye la escasez a las restricciones impuestas por Washington sobre las exportaciones de petróleo hacia la isla. En enero, la administración Trump declaró una emergencia nacional relacionada con Cuba y amenazó con sancionar a países que envíen combustible al país caribeño.
Expertos en comercio, como John Kavulich del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, sostienen que la estrategia de Washington tiene dos dimensiones. Por un lado, busca acuerdos comerciales y financieros; por otro, presiona por cambios políticos o de comportamiento dentro del sistema cubano.
Otro elemento que ha llamado la atención es el anuncio de que 51 personas serán liberadas de cárceles cubanas en los próximos días, en un acuerdo mediado por el Vaticano. Aunque el gobierno cubano no ha dado más detalles, la medida recuerda procesos similares que acompañaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos en 2014.
Organizaciones de derechos humanos han señalado que aún quedan más de mil presos políticos en la isla, incluidos manifestantes de las protestas del 11 de julio de 2021. Grupos de la sociedad civil han insistido en que cualquier acuerdo con Washington debería incluir la liberación completa de prisioneros por motivos políticos.
Mientras tanto, Díaz-Canel también mencionó el papel creciente de los cubanos que viven en el exterior —una comunidad que ha superado los dos millones en los últimos años— y que podría influir en cualquier cambio económico o político en la isla.
Para los cubanos que viven en Estados Unidos —especialmente en Florida, Nueva Jersey y Nueva York— estas conversaciones podrían tener implicaciones concretas. Un eventual acuerdo podría modificar reglas de viajes, comercio, remesas o inversión privada entre ambos países.
Por ahora, el proceso sigue en una fase inicial y sin un calendario claro. Sin embargo, la confirmación pública de los contactos sugiere que algo se está moviendo detrás de las puertas diplomáticas que durante décadas permanecieron cerradas.
Si esas puertas terminan abriéndose, no solo cambiaría la relación entre Washington y La Habana. También podría redefinir el futuro económico de Cuba y el vínculo entre la isla y su extensa diáspora en Estados Unidos.
Contribución: USA TODAY
Boris Q’va es reportero nacional de noticias en tendencia en español para Connect/USA TODAY Network. Puedes seguirlo en X como @ByBorisQva o escribirle al correo [email protected].
This article originally appeared on Nashville Tennessean: Díaz-Canel confirma diálogo con Estados Unidos: qué se está negociando
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